T.A. Chase (Los cuatro jinetes)

1. Pestilence


Para Pestilence, el Jinete Blanco, el amor se convierte en la cura más poderosa.
Después de haber perdido a su mujer y su hijo durante la Muerte Negra, Pestilence acepta la suerte que el destino le ha dado como uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Durante siglos, Pestilence hizo su trabajo, difundiendo plagas y enfermedades por todo el mundo. Lo hace para mantener el equilibrio entre el bien y el mal, sin embargo, odia cada minuto de ello. Desea que lo dejen en paz, pero de repente el destino parece tener un plan diferente para él.
Cuando Bart Winston tropieza en un claro del Amazonas, está muy enfermo y seguro de que va a morir. Un hombre alto de pelo blanco con ojos negros inusuales lo atrapa en sus brazos y la vida de Bart toma un giro hacia lo increíble. Culpar a su enfermedad por toda la situación podría haber funcionado, pero a medida que se pone mejor y aprende sobre el extraño hombre que lo cura, Bart debe aceptar que hay más cosas en el mundo de lo que jamás se preguntó.
Pestilence y Bart se curan entre si, y comienzan a preguntarse si puede haber un futuro para el Jinete Blanco y el mortal por el que ha caído enamorado.

2. War


Luchando contra la batalla en su propio corazón, War debe encontrar la paz antes de que pueda encontrar el amor.
War destruyó toda una tribu de gente inocente cuando era humano, todo porque su mejor amigo le mintió. Su culpabilidad le trae un destino que nunca planeó. Como el Jinete Rojo, War pasa los siglos creando batallas y guerras entre países para restablecer el equilibrio en el mundo. Mientras acepta el trabajo para expiar sus pecados, desea que no haga que los hombres se maten entre sí. War vive una vida solitaria, sin esperanza de encontrar perdón.
Desde las montañas de Afganistán hasta las llanuras de Kansas y las estepas de Mongolia, Russell Heinz busca la paz. Está luchando contra la culpa del superviviente después de que dos miembros de su unidad del ejército mueren a pocos metros de él. Su propia mente se apaga, y Russell pasa el tiempo en un pabellón mental, soñando con un hombre con el pelo rojo sangre y los ojos completamente negros. Inseguro si el hombre es real o sólo una ficción de su mente herida, Russell se dirige a Mongolia, buscando su propio perdón.
Por separado, Russell y War luchan contra sus propios demonios. Juntos encuentran la paz en un amor probado por los fuegos de la batalla.